Parto NaturalEl parto natural es una solicitud muy específica y concreta de aquellas mujeres que desean un parto no medicalizado y no intervencionista.

La clave que garantiza el éxito del alumbramiento natural es el respeto absoluto del médico a los tiempos que cada mujer necesita para dar a luz y la confianza y entrega total, recíproca, entre la Dra. Marimer Pérez y su paciente.

La Dra. Marimer garantiza su seguimiento personal durante el embarazo y su asistencia al parto, junto a su comadrona, Pastora Bembibre, respetando en todo momento la voluntad de la mujer, la intimidad de la pareja y haciendo primar siempre el control materno-fetal.

La futura mamá podrá escoger previamente la postura y condiciones en las que desea dar a luz y contará, en todo momento, con el asesoramiento personalizado de la Dra. Marimer Pérez.

Además esta modalidad incluye:

  • Asesoramiento prenatal:
    • Estudio ecográfico en cada visita
    • Ecografía 3D y 4D
    • Ecografía screening
    • Test prenatal no invasivo
    • Amniocentesis
  • Seguimiento full time del embarazo por la Dra. Marimer Pérez (mails, llamadas...).
  • Asesoramiento:
        • Preparación al parto por la comadrona de la Dra. Marimer Pérez.
        • Nutricional
        • Actividad física
        • Medicina alternativa (homeopatía, osteopatía, acupuntura, ...) 
  • Visita homeopática de preparación al parto:
      • Pre parto: Técnicas de relajación
      • 1a visita postparto (madre, recién nacido)
  • Visita individualizada a la clínica donde tendrá lugar el parto: entrevista personal previa con la comadrona. 

 

Maria LlaóSI se puede parir después de una cesárea!!!! Embarazada de mi segundo hijo, buscaba mi tan deseado parto natural: quería parir a Gerard, mi segundo hijo. Yo me sentía capaz, pero con una cesárea previa muchos pensaron que no sería posible. Necesitaba un apoyo, alguien que confiara en mí, y entonces el destino quiso que conociéramos a Marimer, un ángel que dio luz a nuestro camino. Fue posible, fue maravilloso. (fotos Gerard).

Tres años después, de nuevo embarazada de mi tercer hijo. Parí a Marc en un precioso parto natural, íntimo y respetado, donde Marimer, volvió de nuevo a convertir mi sueño en una maravillosa realidad. Siempre tan profesional, tan respetuosa, tan cercana… Gracias por ser así. Gracias por estar ahí. Sin ti no hubiera sido posible.

 

Maria Llaó

 

mariacosta2Després de l’embaràs del meu primer fill Joan, en el qual vaig estar hospitalitzada i medicalitzada per amenaça de part prematur, va arribar el part, en un hospital públic. Va ser natural però molt poc respectat. Amb el segon volia que fos diferent, i una bona amiga em va recomanar la Marimer. Tenia molta por que el segon embaràs fos també angoixant com el primer, però nova ser així. La Marimer em va entendre i em va acompanyar des del primer símptoma de risc. Vaig anar relaxant-me a mesura que els mesos del 2on embaràs passaven perquè em sentia sostinguda en tot per la Marimer. Va arribar el part, en una clínica de Barcelona. Jo volia que fos un part natural i respectat. I així ho va ser. Hi ha un abans i un desprès a la meva vida després del part del meu segon fill. Va ser la màxima expressió d’entrega i confiança mútua entre la Marimer i jo. Quan ella va arribar, encara era a l’habitació de la clínica, amb el cap del Guim coronant. Em sentia com a casa, lliure i còmode. I la presencia de la Marimer va fer que tot es desencadenés amb fluïdesa, amor i respecte. Va ser un gust estar amb ella, per la serenitat, seguretat i força que desprèn. El meu fill va néixer en pau a l’habitació, i vam continuar pell amb pell fins el moment de marxar de la clínica. Per mi va ser l’opció més semblant a parir a casa. Tant de bo la meva experiència pugui servir a altres dones, que dubten sobre quina opció triar. Jo volia un part natural respectat i conscient, però no volia parir a casa. I ho vaig aconseguir. L’opció existeix. És qüestió d’intentar-ho amb tots els medis possibles. Parir de forma natural i respectuosa, em va fer aparèixer un sentiment de llibertat, poder i feminitat que mai abans havia sentit com a dona. Així va ser PARIR el meu fill Guim. Gràcies Marimer per la teva empatia, la teva presencia i el teu temps.

 

Maria Costa

 

5Tener un parto natural tras haber tenido una cesárea programada es posible. Con la ayuda y profesionalidad de Marimer y su equipo, nuestro segundo hijo, Hugo, nació sin necesitar episotomía y con una muy rápida recuperación.

En 2 años y medio, he tenido un parto por cesárea programada y un parto natural. Ambas experiencias únicas e increíbles.

Tanto mi marido como yo, somos conscientes que no hubiera sido posible sin el seguimiento, confianza, cercanía y profesionalidad de Marimer. Todo el equipo estuvieron conmigo desde el primer momento, respetando mi espacio, mis emociones, pero siguiendo muy de cerca la evolución del parto. Hugo pesó 4Kg y midió 51cm. El tamaño unido a proceder de una cesárea, implicaba ser un parto de "especial atención".

En todo momento, me sentí respaldada, segura, protegida y feliz, muy feliz! Naiara y Hugo nacieron de las manos del mejor equipo de profesionales posibles: alta cualificación, plena disposición, alto grado de empatía, cariñoso y cercano.

El tener a tu disposición un equipo de tan alta cualificación, tiene un precio que no es nada comparado con el servicio y atención ofrecido. En estos tres años te has convertido en una persona muy especial para nosotros!

GRACIAS Marimer!

 

Elena Ibañez

 

Soraya Garcia foto testimonio Querida Marimer,

Me encantaría poder expresarte en palabras lo importante que fue para mí tu asistencia en mi embarazo y mi parto.

Sin duda, la experiencia de estar embarazada es increíble y aún más la sensación de dar a luz, pero, cuando a tu lado puedes contar con alguien de la grandeza profesional que tú tienes hace que uno se sienta afortunado.

Quería un parto completamente natural y me ayudaste a lograrlo. Recuerdo perfectamente la sensación de paz que me invadió cuando, entre contracciones y respiraciones, abriste la puerta y me sonreíste.

Saber que ya estabas ahí, lista para ayudarnos a traer al mundo a mi pequeño, aún a día de hoy hace que se me escape alguna lágrima.

Cuando me flaquearon las fuerzas, tú me animaste y aún cuando tu postura te estaba generando una lesión, seguiste al pie del cañón. Dar a luz a Mario en la misma habitación del hospital, fue lo más parecido a parir en casa. Fue mi gran regalo...

Tu respeto, tu alegría, tu empatía, tu sinceridad en todo momento y sin duda tu dedicación incondicional es que lo que te hacen diferente.

Ojalá todas las personas que pasan por esta experiencia, pudieran encontrar a alguien como tú en un momento tan especial como es dar a luz. Ojalá todas las personas que se dedican a ayudar a traer vidas a este mundo tuvieran tu luz y tu vocación.

Cada día que miro a Mario…me siento afortunada y agradecida y tú formas parte de ello. Gracias, gracias, gracias.

 

Soraya García

 

anna y pauHace tres meses que nació mi hija. Me preparé mucho para ese momento: leí, anduve, hice yoga… quería tener un parto natural en el hospital. Con Marimer lo habíamos planificado todo hasta el detalle más pequeño. Sin embrago, semanas antes de parir me informó que mi pequeña se estaba quedando sin líquido amniótico y que, posiblemente, un nudo en el cordón le impedía encajarse. Poco a poco llegó el día esperado pero ni rastro de contracciones, encaje o dilatación. Marimer me dijo que tendríamos que ir al hospital y provocar el nacimiento. No sé cómo lo hizo ya que, esa mañana su consulta estaba llena pero en una hora vino con nosotros a la habitación. Ahí, empezó el verdadero viaje de un día que me llena de ternura, emoción y, sobretodo, orgullo de haber formado parte de un equipo tan maravilloso.

Durante nueve horas estuve en una habitación con mi compañero, ambos muy tranquilos, acompañados de la súper comadrona Pastora y, muy especialmente, de Marimer. Todo este tiempo, ella estuvo a nuestro lado esperando que alguno de los métodos que habíamos probado para las contracciones hiciesen su efecto. El tiempo que nos regaló fue vital. Esas horas pudimos vivir la imposibilidad de lo que tanto habíamos deseado (el parto natural), y aceptarlo de una forma humana, sana, con cariño, con calma y sin pánico. Llamamos a Marimer, que esperaba pacientemente fuera, no había dilatación en lo más mínimo así, que nos fuimos los tres andando hacia el quirófano.

"Estaremos todos contigo pase lo que pase Anna", frase que jamás olvidaré. Si hay alguien con pánico a las agujas, a los quirófanos y a la anestesia soy yo. Ocurrió como me había dicho Marimer tantas veces: la cesárea fue rapidísima, indolora, estuve acompañada en todo momento de mi compañero, cogiéndome la mano y acariciándome todo el rato; de la comadrona, Pastora; de un maravilloso anestesista que intentaba tranquilizarme como podía y de un pequeño equipo del hospital que fueron como angelitos caídos del cielo. En fin, todo lo que había oído e imaginado de un trato mecanizado en las cesáreas, del frío del quirófano, del personal como robots, de la soledad… no fue así. Todo al contrario, Marimer estuvo operando al tiempo que se preocupaba por mí. Todos me hablaron, me acariciaron, me cobijaron mientras yo temblaba esperando a ver el rostro de mi pequeña. Y al final, nació mi preciosa hija y Pastora me la trajo directa a mí. Ahí no hubo frase inolvidable, solamente llanto y emoción. Ese fue el colofón esperado, el momento que cura todo sufrimiento y ahí, en ese quirófano que tanto había temido, pude vivirlo con gran intensidad.

Ya no recuerdo nada de lo que sigue.  La sensación de haber sido cuidada, mimada, respetada y tratada con la máxima seguridad y profesionalidad lo invadió todo. Únicamente que me quedé con mi pequeña, estirada encima mío, notando su piel, su cuerpo caliente y tierno, y así nos fuimos las dos juntas desde el quirófano hasta la habitación, con mi compañero siempre al lado, y dormimos juntas hasta el amanecer.

Escribo esto ya que no sé cómo agradecerte, Marimer, el trato que nos brindaste, no solamente ese día, sino durante y después del embarazo. Cada día, cuando me miro en el espejo y veo una pequeñísima cicatriz siento que una profesional muy humana la ha hecho pensando en mí, en Anna, no en una más de las mamás que paren cada día en los hospitales. Es una cicatriz con sentido y sentimiento, por una razón que lo vale todo: tener a mi pequeña sana y feliz, aquí y ahora, y recordar el cariño y la profesionalidad con el que todas deberíamos poder gozar en esta vida. Gracias Mer!

 

Anna y Pau