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Llegamos a la consulta de la Dra. Marimer Pérez un poco por casualidad, pero fue una gran suerte dar con una profesional tan entregada a sus pacientes y con tanta empatía y dedicación, algo tan difícil de encontrar y muy valioso en momentos difíciles. Recorrimos un largo camino hasta el embarazo de Guillem, siempre de la mano de Marimer, y cuando por fin llegó teníamos claro que queríamos vivir todo el proceso y el parto con ella.

Después de una cesárea muy medicalizada con mi primer hijo, quería vivir este parto como una experiencia más personal, íntima y amorosa, y sabía que con ella sería así. También quería evitar una segunda cesárea en la medida de lo posible, pero esto no iba a depender solo de mí, por lo que intenté mantener la mente abierta a lo que viniera. Cuando rompí aguas y empezó la labor de parto nos fuimos al hospital felices, tranquilos, sin expectativas de cómo acabaría, pero teniendo claro que, aunque fuera una cesárea, sería respetuosa y bonita, porque Marimer estaría a nuestro lado. Por suerte, el parto fue rápido, precioso, emocionante, inolvidable...Ella me animó en todo momento, y me ayudó a cumplir mis grandes deseos: ser madre de nuevo, y conseguir un parto vaginal tras una cesárea previa, a mis 42 años!!

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