Lua y GuimTener a mis dos hijos ha sido la experiencia más fascinante de mi vida, y su gestación y nacimiento han sido las vivencias estéticamente más humanas que soy capaz de recordar. Sinceramente puedo asegurar que no hubiera sido posible sin Marimer, una médico genuina (en los tiempos que corren) que, valiéndose de su experiencia profesional, su vocación y su auténtica estructura de principios y valores, me ha acompañado durante dos embarazos y dos partos.

No tenemos más que gratitud por la cercanía, la entrega y la integridad con la que ha llevado mis embarazos, no importando la hora de una urgencia o la insignificancia de una sensación misteriosa dentro de mi barriga; es impagable no haberse sentido nunca un número gravado en una tarjeta sanitaria, o una embarazada histérica a la que da pereza atender o una mujer a la que hay que programarle el parto para el martes porque el jueves es fiesta. Siempre he sentido que, con Marimer, todas las mujeres son la más importante, que sus bebés son un tesoro y que la relación con su ginecóloga es un ejercicio de salud y respeto incuestionable.

Los dos partos fueron, sin duda, lo más emotivo de nuestra relación con ella y con Pastora, su inseparable comadrona. Puedo asegurar sin tapujos que jamás pensé que parir fuese una aventura tan agradable (pese a los dolores, los nervios y los miedos). La atmósfera a nuestro alrededor siempre fue de seguridad, calidez y acogimiento. En ambos partos nos trataron con meticuloso cariño, sentido del humor y atención decidida. Lúa y Guim llegaron al mundo sin complicación alguna y rodeados de bienestar, placidez y…buen rollo, muy buen rollo. Gracias Pastora por tanta paciencia y tanta vocación. Gracias Susana por el trato, la conversación y la ayuda en tu ejercicio desde la retaguardia. Y gracias Marimer por haber hecho posible que el primer contacto con nuestros hijos haya sido tan bonito, y tan único…

Jaume y Eli (Lúa y Guim)