Esther PantojaNos resulta complicado poder expresar sólo con palabras nuestra experiencia con la Dra. Marimer y su equipo. Empezaremos diciendo que ha sido MARAVILLOSO. Conocerla supuso un gran cambio en nuestra vida y la consecución de lo que llevábamos mucho mucho tiempo deseando, tener a nuestro pequeño Rober. Gracias Raquel por poner a Marimer en nuestras vidas. El camino anterior no fue nada fácil, más bien tortuoso, muchas visitas a varios especialistas dando palos de ciego, hasta el punto de llegar casi a la desesperación en varios momentos, por el desgaste tan grande que supone pasar meses, incluso años, sin saber lo que debes afrontar para poder enfrentarte a ello. Pero encontrar a Marimer y cambiar nuestra situación médica y también emocional fue todo uno, desde el minuto cero nos entregó su cariño incondicional, nos demostró su apoyo a cada momento, nos guió médicamente como nadie hasta ese momento lo había hecho, hablándonos con claridad e indicándonos los pasos a seguir a cada instante, tranquilizándonos con sus palabras y sus gestos y nos prometió conseguir aquello que tanto y tanto deseamos, y fue tanta la confianza que nos infundió desde el primer momento que confiamos ciegamente en ella, dejándonos aconsejar y guiar hasta llegar a la meta.

En cada visita fuimos descubriendo a una excepcional profesional y mejor persona. Por todo esto, teníamos claro que Marimer era la persona que debía estar a nuestro lado en el momento más importante de nuestra vida, el nacimiento de Roberto. Y así, decidimos desplazarnos de Madrid a Barcelona el pasado mes de febrero. Y el 3/3/14 llegó el pequeñín a nuestras vidas de la mano de la mejor doctora que nuestro hijo podía tener y por supuesto de un equipo de profesionales estupendos que nos ayudaron en todo momento. También queremos agradecer especialmente a la matrona Pastora su cariño, sus consejos y su buen hacer. Es muy fácil entrar en sintonía con Pastora porque te hace sentir bien, cómoda, como en casa, en todo momento. Siempre atenta a tus necesidades y dispuesta a ofrecerte su sabiduría y sus buenos consejos. No te olvidaremos nunca Pastora, en Madrid tienes unos amigos para lo que necesites.

Es muy probable que decidamos tener más hijos y sin ninguna duda, volveremos a ponernos en vuestras manos para llegar a la meta y subir, una vez más, a lo más alto del podium. Gracias de corazón Mer, te queremos.

Besos de tu sobri Rober, Esther y Roberto