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El pasado mes de abril llegó a nuestras vidas nuestra primera hija Lucia.
Llevábamos dos años intentando ser padres y lo cierto es que ya nos habíamos dado por vencidos, habíamos decidido simplemente dejar pasar el tiempo.
Pero en ese momento, una amiga me habló excelentes cosas de la Dra. Marimer Pérez. Más que de su ginecóloga parecía que hablaba de una amiga, de modo que le pedí su número de teléfono, y sin pensarlo pedí cita.
Llegó el día de mi visita. Nunca habría pensado que ese día seria  inolvidable para nuestras vidas. Desde que entré por la puerta me sentí especial, pues no se trata de la típica consulta que en la que te ven como una tarjeta de mutua y nada más.
Le comente a la doctora mi historial y  que ningún especialista me había dicho la razón por la que no me podía quedar embarazada. Marimer en todo momento me escuchaba con atención y me dijo que antes de darme su opinión quería hacerme una revisión. Me realizó una citología y a continuación la ecografía- vaginal. Nunca olvidaré sus palabras: “No vas a creer lo que estoy viendo”. Yo me imaginé lo peor, pero entonces, con todo el amor y la dulzura del mundo, me miró y me dijo: “Cariño, estás embarazada”. En ese momento no me salían las palabras y empecé a llorar de emoción. En cada lágrima sacaba mi frustración  por todos esos meses de angustia, sabía que allí se había acabado el doloroso camino de la búsqueda de ser madre y que era el comienzo de una maravillosa historia en nuestras vidas.   En ese momento la doctora fue a buscar a mi esposo, que estaba fuera de la consulta esperando, y no se imaginaba lo que yo estaba viviendo. Le dimos la noticia de que iba a ser papá y pudimos vivir ese hermoso momento de ver por  primera vez a nuestra hija y escuchar como latía con fuerza su corazón. 
Desde ese mágico instante no dude en seguir realizando cada control con Marimer, cualquier duda que me surgía nos comunicábamos por email, me sentí muy acompañada y acogida en todo mi embarazo. Cada vez que teníamos ecografía lo grabábamos con el móvil, no queríamos perdernos nada del crecimiento de nuestra niña. Marimer nos dejaba vivir con máximo respeto y cariño nuestra locura de padres primerizos. 
El tiempo pasó muy rápido y pronto nos encontramos organizando todo lo necesario con Marimer para el día en el que teníamos programada la cesaría. El 80% de las personas con las que hablaba me comentaban su mala experiencia pero yo confiaba plenamente en la doctora. Ahora puedo afirmar que no me equivocaba y que mi experiencia fue maravillosa, en mi cesárea hubo mucho amor, paz y dedicación. Cada día que estuve en la clínica  tuve la  visita  de Marimer, de Pastora y Fede.  Y al tercer día de la operación ya estaba en mi casa disfrutando de mi nueva vida con mi familia. Sin dudarlo, si tuviera un segundo hijo no dudaría en repetir con Marimer y su equipo. 

Nalda Patricia Videla Michea