claramartinez

Me recomendaron a Marimer cuando estaba embarazada de  5 meses.  Hasta entonces el proceso de embarazo había sido un cúmulo de nervios y miedos sin resolver que no me dejaban disfrutar de él. Acudí a esa primera visita porque no tenía nada que perder, aunque hecha un mar de dudas como estaba, tenía reticencias a cambiar de ginecólogo en una etapa tan avanzada. Recuerdo qué me dijo Marimer aquel primer día, el primero de tantos que luego le siguieron: lo primero que hay que conseguir es que tú puedas disfrutar de tu embarazo. 

Durante los cuatro meses más que duró mi embarazo, Marimer me dedicó todo el tiempo y la atención que yo necesitaba, ayudándome a sentirme cada vez más tranquila, segura y contenta. 

Todas las dudas y preocupaciones que yo iba teniendo, Marimer me las resolvía de forma concisa y clara, y así día a día, semana a semana...llegó "mi mes". Al llegar septiembre Marimer me dijo "éste es tu mes" y luego entendí porque me lo decía: estuvo pendiente de mi todo el mes realizando controles semanales y preparándome psicológicamente para el gran día... 

Y finalmente ese día llegó, y fue el día más intenso y más bonito de toda mi vida. Marimer y su comadrona Pastora estuvieron pendientes de mi evolución desde primera hora del día, guiándome en las horas previas al parto, hasta que por la tarde rompí aguas y el proceso se aceleró. Pastora me estaba esperando en la clínica y con mucha tranquilidad y cuidado me fue preparando para el parto.

Tanto Pastora como Marimer me fueron explicando  lo que me hacían, en qué parte del proceso estábamos, o qué necesitaban que yo hiciera, respetando mis planes en todo momento.

Recuerdo perfectamente a Marimer entrando en la sala de dilatación donde esperaba diciendo: "Ha llegado el momento. Tú has hecho tu parte y la has hecho muy bien, ahora nos toca a nosotras, pero lo más difícil ya lo has hecho..." Una vez más, su energía desbordante y su decisión me ayudaban a superar una nueva parte del proceso, el increíble desenlace que traería a mi hija a este mundo. A su lado me sentí una mujer fuerte, con confianza en mi misma para afrontar con tranquilidad el momento del parto. Con su ayuda, la de Pastora y la de mi marido que estaba a mi lado, sentí con toda claridad que lo iba a conseguir. Y en ese momento el miedo desapareció, sólo tenía que seguir las indicaciones de Marimer y Pastora hasta conseguirlo. ¡Y lo conseguimos! Fue un parto muy bonito y sin complicaciones.

Marimer, estoy profundamente agradecida por ayudarme a traer a mi hija a este mundo. Tú supiste mirarme y entender quién era yo y lo que necesitaba. No se me ocurre mejor compañera.

Muchísimas gracias.

Clara, Guille y Maia